Denunciaron a Pinta por promoción y facilitación de corrupción de menores

Una denuncia por delitos de índole sexual pesa desde ayer sobre el palista y funcionario Néstor «Piri» Pinta. Y también abarca a su extinto padre, Aldo.

El sitio Viedma Noticias publica hoy que «una joven de 19 años denunció a Néstor Pinta por promoción y facilitación de la corrupción de menores en Patagones, cuando la chica tenía unos 14 años. Los hechos de abuso sexual estaban dirigidos a su padre, Aldo Pinta», quien falleció el martes pasado.

La identidad de la denunciante se mantiene en reserva.

Néstor Pinta está a cargo de la Dirección de Deportes del partido de Patagones y se espera que en las próximas horas el intendente José Luis Zara tome la decisión de separarlo del cargo al tomar conocimiento de estas denuncias.

El texto de la nota de Viedma Noticias es el siguiente:

El múltiple campeón de la Regata del río Negro y director de Deportes de Carmen de Patagones, Néstor Pinta, fue señalado en una denuncia penal por el presunto delito de «promoción y facilitación a la corrupción de menores» que se presentó este miércoles 01/07 ante la Unidad Fiscal Temática 14, de Bahía Blanca.

La denunciante es una joven de 19 años, de Carmen de Patagones, que expuso «abusos sexuales reiterados» cometidos por Aldo Pinta, el padre del denunciado, en el contexto de los descansos que se realizaban en los entrenamientos de la Escuela Municipal de Canotaje cuando Néstor Pinta era el entrenador deportivo.

El abogado Manuel Maza informó a VDM Noticias que los abusos habrían ocurrido desde fines de 2015 a septiembre de 2016 por el padre de Néstor Pinta cuando la joven tenía 14/15 años.

«La denuncia no es contra esta persona porque falleció y la acción penal de extingue pero sí contra Néstor Pinta que en ese momento haría tenido pleno conocimiento de estos sucesos y era el instructor de remo de la Escuela de Canotaje que era donde esta chica era alumna», explicó.

Los entrenamientos se realizaban de lunes a sábado, en el río. Luego, todos los alumnos -varones y mujeres- se iban a la casa de la familia Pinta a tomar una merienda y completar los ejercicios en un gimnasio. Según relató, los abusos ocurrían «en un intervalo que se hacía después de remar».