El gran presente de Valentina Cámara en el País Vasco


A diferencia de los 33 grados que hoy tuvimos en Viedma, en Europa se hace sentir el frío, con temperaturas bajo cero. Allá se encuentra, en la ciudad de Vitoria, del País Vasco, la futbolista internacional Valentina Cámara forjando su carrera deportiva, con profesionalismo y entusiasmo.

Valentina hace seis meses llegó para incorporarse al equipo de Alavés, «Las Gloriosas», una institución modelo que actúa en la Segunda División de España yque entre sus intenciones está lograr el ascenso en el corto plazo.

Destacada basquetbolista cuando niña, acá en Viedma, y convertida en futbolista a partir de su llegada a Córdoba donde continúo sus estudios de kinesiología, la deportista atraviesa un hermoso presente, ya recuperada de aquella lesión en la rodilla que la dejó sin Mundial de Francia, y con la felicidad de vivir de lo que le gusta.

El fin de año es una buena excusa para contactarla, conocer su realidad y también su opinión sobre diversos temas del fútbol casero, como la llegada de la Liga Profesional al país y su relación con la selección argentina, de la cual formó parte en dos históricas instancias: la Copa América de Chile 2018 y el repechaje ante Panamá disputado a fines del mismo año.

 

¿Cómo te sentís en el estos primeros meses?

Al cabo de casi cinco meses, estoy muy contenta con el cambio, con el profesionalismo, con el cómo se vive acá, con lo grande que es el club y todo lo que brinda al fútbol femenino. Esta una experiencia nueva porque nunca estuve tan lejos, pero la vivo con mucha felicidad.

Cuando llegaste a Alavés todavía arrastrabas aquella lesión. ¿Ahora ya estás recuperada?

Así es, la gente del club estaba en conocimiento y los primeros tiempos fueron duros, porque me incorporé a un equipo con gran nivel de jugadoras. Al principio sufría porque no podía arrancar, pero con mucho trabajo pude volver y mejor que antes aún. Eso se disfruta muchísimo.

¿Qué lugar tenés hoy en el equipo?

Nuestro técnico estudia mucho las características del rival y a partir de ahí varía el equipo. En principio no tuve titularidad y al segundo campeonato pude ingresar de entrada, y cuando no lo hago, siempre ingreso en el segundo tiempo. Siento que mi presencia tiene peso dentro del equipo y eso me pone muy contenta.

¿Cuál es el objetivo de la institución?

Desde que llegué y dentro del vestuario solamente hablamos de ascender.  Es un torneo muy competitivo, todos los equipos son muy parejos, ahora estamos dentro de los cuatro o cinco primeros, y sabemos que es partido a partido. Este es el primer año de Alavés en esta categoría y solamente asciende un equipo de nuestra zona. Es complicado pero lo vamos a intentar.

Recién decías que encontraste un alto grado de profesionalismo. Contame algunas características que hacen la diferencia.

Acá las jugadoras viven del fútbol femenino. Por ahí las chicas oriundas de Vitoria tienen alguna otra cuestión laboral, pero el club les hace un aporte económico con el cual podrían vivir tranquilamente, como yo. Cuando tenés ese cambio de mentalidad y en tu vida, podés descansar lo que corresponde, entrenar dos veces al día … A mí me dan la comida que es a base de dietas nutricionales y debo cumplir con eso. En la calle te reconocen como integrante de un club, en una ciudad que es grande, y nos respetan muchísimo por nuestra condición de jugadoras. Y en el club, tenemos a mucha gente y logística detrás nuestro.

Estos días que son especiales, generalmente la familia y amistades se reúnen para Navidad y Año Nuevo. ¿Cómo vivís estas horas tan lejos de tus afectos?

Está en una utilizar eso especial. Hay que pasarlo. Yo tengo entrenamientos hasta el 31 de diciembre, así que ayuda a naturalizar que es igual pasarlo con tu gente o con las personas de acá. No hay otra opción. Pero son dos noches nomás.

Te fuiste a la Argentina justo cuando se iniciaba la Liga Profesional. ¿Cómo la ves desde allá?

Es un torneo que sigo, tengo dos chicas argentinas acá en el equipo y hay amigas jugando allá. Es un puntapié, es el inicio. Pero tiene que ser más abarcativo y mejorar las condiciones. Me entero de casos aislados, de situaciones puntuales, de desventaja entre equipos que participan del mismo torneo. Espero que los equipos sigan brindando contratos, que sigan subiendo los números, y que haya movimiento de jugadoras para reforzar. También espero la incorporación de equipos del interior.

¿Qué podemos saber de Valentina y la selección argentina? ¿Tenés contactos?

Fue un año de mucha pausa, es difícil después de una lesión, pasó un año y medio. Hubo mucho recambio, caras nuevas y competiciones perdidas. Los tiempos del fútbol no esperan a nadie. Sí me gustaría tener la posibilidad, pero si finalmente ocurre, eso no me impediría disfrutar de este presente. Recibí un saludo por las fiestas, pero no estoy al tanto de las fechas Fifa y no espero mucho para 2020 porque no hay un calendario importante de competencias internacionales como sí hubo el año pasado. Me mantengo tranquila, trabajando, para estar preparada si llega la oportunidad.

¿Cuándo te tendremos en Argentina de paseo?

Seguramente en el mes de junio, me voy a repartir en Viedma y Córdoba. Acá estoy bien, pero extraño. Una cosa no quita la otra.